La afición de Ulises por comerse cualquier cosa que pille por la calle, nos ha llevado por segunda vez a una gastroenteritis.

Esta vez hemos intentado no tener que llevarlo al veterinario de urgencias como la primera vez: radiografías, análisis, sueros...
Es un estrés que si puede evitarse...

Le pusimos a dieta, le dimos algún remedio homeopático y zumo de limón con azucar y agua.
Al cabo de cinco horas ya estaba más contento que unas pascuas, dispuesto a seguir comiendo bolsas de plástico, trozos de lata, algún que otro medio bocata olvidado en alguna esquina...

Si esto sigue así, vamos a tener que bajarlo a la calle con bozal. Nonos atrae la idea pero...